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El 7 de Noviembre del 2016, a las 0430 horas, Hora del Este, agentes de la Fuerza Operativa Móvil Local 352-Dalet recibieron informes de los servicios de cable de las Ligas Mayores de Béisbol de que el lanzador diestro Ellis Canastota había sido asignado a la lista de los 40 hombres dentro de la franquicia de los Cincinnati Reds. Este evento desencadenó avisos de alerta intensificados que fueron enviados a todo el personal asignado a SCP-2272. A las 0445, Hora del Este, un segundo aviso fue enviado a través de los canales oficiales de la MLB que decían que Ellis Canastota había sido llamado para unirse a la lista de 25 jugadores miembros del equipo de ligas mayores Cincinnati Reds. Todo el personal disponible, incluyendo la totalidad de la FOML 352-Dalet, fueron movilizados.

Se acostó en su lado y continuó mirando fijamente los dígitos verde claro del despertador de la mesita de noche. Cada pocos segundos, a intervalos irregulares, su teléfono de trabajo zumbaba, siendo inundado en correos electrónicos que hacían vibrar el vaso de agua medio vacío y moviendo el celular, lenta y cada vez más cerca, al borde de la mesa. Lo habían mandado a casa a dormir y eso era lo que iba a hacer por las siguientes dos horas, por Dios.

El reloj parpadeó derrepente a las 4:29AM. Bzzt, bzzt. El celular continuó arrastrándose hasta el borde de la mesa. Probablemente pensaron que le hicieron un favor a todos cuando desclasificaron la información. Como si estuvieran dejando entrar a todo el mundo a un gran secreto. ¿Quien no disfrutaría eso? Bzzt, bzzt, bzzt. Claramente, él no. Nadie había dicho nada acerca de la distribución masiva de ampollas de cianuro de la que él había oído. Tampoco habían rumores. Habría sido feliz si fuese inconsciente de todo. Antes de la semana pasada, su mayor dolor de cabeza habían sido los imparables comerciales políticos en la radio del auto. Esos si eran buenos tiempos.

El reloj parpadeó a las 4:30 AM. Su celular comenzó a zumbar de un modo más repetitivo y mucho más intenso. La fuerza adicional de las vibraciones llevaron al teléfono más allá del borde de la mesa, finalmente completando su viaje al suelo con un ruido sordo. El zumbido de la llamada en espera persistió, amortiguado ahora por la alfombra. Se inclinó y buscó el celular, temiendo ver lo que sabía que vería. Lo recogió, con la luz de la pantalla dañando sus ojos mientras lo miraba.

"Llamando: Directora Regional Kate McTiriss".

Se protegió sus ojos de la luz del teléfono, intentando, en vano, calmar el palpitar de su cabeza.

"Allred Smith al habla".

La voz de la Directora sonó en su oído. Él se sentó en su cama rápidamente. Ya fue demasiado de fingir dormir.

"¿Van a llamar a Canastota? Huh. Bueno, me imagino a lo que quieres ir con todo esto. Okay, ¿Cuales son tus órdenes?"

La voz al otro extremo de la línea le proporcionó una lista de instrucciones y el persona disponible. Si la Directora estaba más preocupada de lo normal, no lo demostró. Algo similar debe pasar con otras cosas, pensó.

"Recibido. Voy a darle una paliza a los chicos clandestino de las TI para que limpien todo esto. ¿La oficina sigue abierta?"

Trató de alisar un gran pliegue en su camisa con la palma d su mana, pero al pliegue no le importaba, así como tampoco a su palo que intentaba suavizar con sus dedos. Como sea. Dejar que alguien se de cuenta de que se ve como si hubiese dormido en la banca de un parque y luego vuelto a trabajar podría servir como un alivio cómico.

"Porque necesito algo de allí. Por si acaso".

Se puso los zapatos, enderezó su corbata, tomó una gorra de béisbol de su cama para cubrirse el cabello, y se río de si mismo.

"Hmm, no, nada. Se, eso es lo que entiendo. ¿Tienes alguna ide-".

La voz lo interrumpió. Escuchó atentamente mientras se miraba al espejo. Los ojos como salidos de dibujo animado frente a su gorra, envueltos alrededor de un bate de béisbol, lo miraban como diciéndole que era hora de los negocios.

"Huh. ¿Neutralizar? Eso es nuevo. No, no. No se preocupe, jefa, no nos iremos para atrás aunque las cosas se pongan complicadas".

La Directora colgó. El buscó las llaves del auto. Esto probablemente iba a involucrar más que a los chicos de la TI después de que esto esté hecho.

A las 0521 horas, el organizador oficial de la MLB publicó un aviso en Internet sobre un partido que sería jugado el mismo día entre los Cincinnati Reds y los Saint Louis Cardinals, en el estadio Great American Ballpark en el centro de Cincinnati. Los lanzadores iniciales fueron listados como Mike Leake para los Saint Louis Cardinals y Ellis Canastota para los Cincinnati Reds.

"¿Que quieres decir con que jugaran un partido hoy? ¡Acaban de terminar la puta Serie Mundial!", ladró la Dra. Hanaka, lo suficientemente alto como para ser escuchada por todo el centro de comando móvil dentro del transporte del tamaño de un autobús mientras avanzaban hacia el norte por la Interestatal 75. "Probablemente esté nevando allí o algo así ahora".

"En realidad, el clima está bastante bonito hoy", decía el Agente Allred-Smith, contemplando el exterior a través de la ventana mientras equilibraba el gran estuche negro en sus rodillas. "Lo cual nos hace mucho más complicado el mantener a la gente fuera del estadio".

"Mierda". suspiró la Dra. Hanaka. "¿Cuantos boletos fueron vendidos antes de que borráramos el aviso?"

Una joven sentada frente a Allred-Smith en un terminal móvil tecleaba rápidamente su teclado. "17.397 boletos en total, madam. Que bueno que pudimos detener a la ESPN antes de que saliera al aire. Bastante innovador, un partido de exhibición justo después de la Serie".

"Diecisiete mil. Esto es un maldito desastre", decía la Dra. Hanaka mientras caminaba hacia la parte trasera del centro de comando. "Enríquez, entre en el sistema de contratación del estadio. Quiero que nuestros idiotas de seguridad estén allí y si podemos también quiero que las concesiones sean hechas por nosotros. Quiero que todos aquellos que no estén en el campo o en las gradas sean uno de nosotros".

El joven oficial de logística levantó la vista hacia la Dra. Hanaka. "¿Quieres que vendamos hot dogs?"

Los ojos de la Dra. Hanaka brillaron detrás de sus gafas. "¡Hot dogs, cerveza, licor, nachos, y hasta los putos churros!", tiró su portapapeles al suelo. "Tenemos una anomalía con una audiencia pagada de diecisiete mil personas. Así que te vas a callar y hacer lo que yo te diga, ¿Entendiste?"

El Agente Allred-Smith no podía ayudar en eso, pero recordó la ultima vez que escuchó a la Dra. Hanaka hablar, en un seminario sobre revisión académica en parejas hace unos meses. Recordó como debía luchar para escuchar la suave voz de la doctora al final de la habitación. Tosió un par de veces para ocultar su risa mientras el desafortunado Enríquez se apresuraba a cumplir sus órdenes.

La FOML 352-Dalet llegó al estadio Great American Ballpark en Cincinnati a las 1147 horas, hora local. Dado el número de civiles en las proximidades con el específico propósito de asistir al partido de béisbol, el cierre del estadio fue considerado inviable. En el momento en que se abrieron las puertas a los espectadores, el 78% del personal de servicio dentro del estadio estaba compuesto por La Fundación o personal contratado por La Fundación. Los operativos en la escena eligieron monitorear los eventos en curso y así determinar el curso de la acción.

El Agente Dunbar entró en la suite de lujo, repleta de cables, equipos de monitoreo y computadoras, acordes a un centro de mando improvisado. Miró a través de la ventana. El campo debajo estaba listo para el juego, el césped recién cortado, el interior perfectamente manufacturado, a un fresco logo de los Reds esbozado con tiza detrás de la placa de home.

"Acaban de publicar las posiciones, madam. Esto no le va a gustar".

La Dra. Hanaka suspiró. "¿Como es posible que siquiera hayan posiciones? Hemos comprobado sus ubicaciones en todo el mundo, ninguno de los jugadores de los equipos está en el área o siquiera sabe del partido. ¿Cual es el problema?"

El Agente Dunbar se movió lenta y nerviosamente. "Canastota es todas las posiciones".

"Genial", dijo la Dra. Hanaka. "Más de ellos".

"Eso cuenta para los dos equipos, madam".

La sala permaneció en silencio por un momento, todos los miembros de la FOML 352-Dalet se quedaron viendo a la Dra. Hanaka, esperando instrucciones. Ella miró el partido. La gente gritaba en las gradas, aclamando a lo que parecían ser los Cincinnati Reds ocupando el campo. Agarró un par de binoculares y miró más de cerca. Efectivamente, cada jugador era el mismo joven moreno y sonriente. Cada uno de sus uniformes tenían el número 72 en su espalda y el nombre "Canastota" bordado arriba.

Miró al técnico de señales del grupo, "¿Lecturas?"

Un hombre mayor en un terminal severamente modificado le respondió. "Las lecturas del sonar aéreo son negativas. No hay nadie en el campo además de los árbitros".

"Al menos no está precediendo su propio partido. Eso sería antideportivo", decía la Dra. Hanaka mientras bajaba los binoculares. "¡Oficiales de narrativa! Necesito desinformación y que las publicaciones en redes sociales de Internet sobre todo esto sean modificadas en menos de quince minutos. Todo esto es un método publicitario. Hagan que todo sea percibido de ese modo. Estén listos para retirarlo si las cosas no salen bien".

Un grupo de tres investigadores en la esquina de su habitación sacaron sus teléfonos y notebooks inmediatamente y se pusieron a trabajar. La Dra. Hanaka siguió adelante.

"¡Control de masas! Asegúrense de que todos nuestros vendedores estén completamente abastecidos de Clase-Cs. Pero que no los empiecen a distribuir hasta que de la orden".

Un hombre con uniforme de oficial de policía salió de la habitación mientras transmitía las instrucciones por el walkie-talkie en su mano.

"¡Memética! ¡Quiero que todas las comunicaciones que vengan fuera de este estadio sean escaneadas en busca de influencia anómala! Usen la nueva IA que hemos desarrollado. No tenemos tiempo para reunir a todos los sujetos humanos para su observación".

Una mujer de aspecto frenético en los asientos junto a las ventanas, concernida por sus ojos, abrió su boca. Ella miró a la Dra. Hanaka, y luego cerró la boca y continuó tipeando en su tableta.

"Y tu, Agente Allred-Smith". Se alzó sobre el Agente la Dra. Hanaka, reclinando una silla junto al refrigerador de la suite. "Te quiero allí en los asientos baratos con tu juguete".

Asintió con la cabeza al estuche negro en el regazo del Agente Allred-Smith. Y él asintió de vuelta. "¿Tu señal?"

"Mi señal, Agente".

Debido a los continuos esfuerzos de contención coordinados en la escena por la FOML 352-Dalet, los espectadores en el Great American Ballpark tenían la impresión de que estaban mirando un partido de béisbol no-anómalo hasta aproximadamente las 1452 horas, hora local, coincidiendo con el medio de la séptima entrada del juego. En ese momento, un individuo que poseía todos los datos biométricos conocidos correspondientes al jugador de béisbol Pedro Borbón[1] e identificándose a si mismo como tal a través de un micrófono apareció en el campo, presumiblemente como parte del tradicional canto de "Take Me Out to the Ballgame" hecho durante la séptima entrada de los partidos de béisbol. Se notó una sensación de incomodidad severa entre los espectadores reunidos cuando se hizo evidente la identidad del hablante.

El Agente Allred-Smith inspeccionó el campo a través de su mira de alta-potencia. Parte de la función de SCP-2272 implicaba que el personal relacionado estuviese familiarizado con el béisbol, y él sabía reconocer a un jugador muerto cuando lo veía. Tocó su auricular.

"Esto va más allá del comportamiento documentado, Doctora. ¿Tengo autorización?"

La Dra. Hanaka le ladró a su oído. "¡No, maldición! ¡Tendrás autorización cuando yo te diga que la tengas!"

"¿Vas a esperar a que el muerto haga... lo que sea que un muerto haga?"

"¿Tu aparato está armado?"

El Agente Allred-Smith tocó el trípode que estaba directamente en frente suyo. "Afirmativo, doctora".

"Entonces serás capaz de reaccionar en menos de cinco segundos cuando te diga la palabra. Te explicaría como tenemos que aprender todo lo que podamos, pero no necesito explicarte una mierda, Agente. Así que espera por mi señal".

"Recibido, Doctor". Se recostó en su asiento. El hombre muerto comenzó a hablar entonces, y la multitud se levantó ante su aparición.

Pedro Borbón, destacado lanzador y miembro fallecido de los equipos de los Big Red Machine de los años 70s, miró hacía el cielo mientras sostenía el micrófono.

"El deporte es maravilloso, un símbolo de la condición humana. Estarán aliviados al saber que, de la misma manera que en este lugar, en nuestra sociedad perfecta, el deporte es un pasatiempo sagrado".

La multitud se quedó en silencio.

"El deporte es más que una competición. El deporte crea vencedores y vencidos. El sentimiento de triunfo no existe sin la satisfacción de sacrificar a los derrotados. Podrán entenderlo mejor después de que hayamos". El lanzador muerto, quien ahora tenía su cara llena de la vida que tuvo hace generaciones atrás, hablaba con un rostro impasible. "Este lugar, este juego, esta creación. Este es un buen lugar para que podamos hablar con claridad".

El Agente Allred-Smith echó un vistazo a la multitud en busca de actividad inusual. Todos en el estadio estaban quieto y en perfecto silencio. Por primera vez, el lanzador sonrió.

"Hemos oído una historia de su pueblo, muchas veces, estoy seguro de que estarán familiarizados con ella. Se trata de un hombre que le pregunta a su amigo, quien ha regresado de la tumba, si hay béisbol en el cielo. Déjenme decirles, hermanos y hermanas, que si: hay béisbol en el cielo".

El hablante comenzó a reírse, a un todo alto, agudo y chirriante, el cual no coincidía con la expresión de su cara. Allred-Smith movió la mira a la cara del lanzador.

"Y hoy, todos podremos ver juntos, que también hay béisbol en el infierno".

Y de repente se calló, una revista con la letra de la canción apareció por cada espectador en las gradas, y notas familiares a las de la canción tradicional de la séptima entrada se escucharon a lo largo de todo el país. Pedro Borbón se quitó la gorra para la audiencia silenciosa, y se desvaneció de la nada. La canción continuó, pero nadie cantó.

Las comunicaciones vía redes sociales y mensajes personales de los civiles que asistieron al juego incrementaron exponencialmente tras la observar a la entidad desconocida durante la séptima entrada. El número de mensajes, combinado con el contenido que indicaba lo ocurrido, requería de protocolos de contención más elevados. A las 1459 horas, hora local, la Doctora Akane Hanaka autorizó la neutralización de SCP-2272' y el despliegue masivo de amnésicos.

Los agentes precursores han sido autorizados para la distribución al final de la tercera entrada. Cada refresco servido en el estadio tenían la Parte A de un amnésico Clase-C de dos partes. Basado en los estudios del campo y sus propias observaciones del juego, la fuerza operativa fue capaz de asegurarle a la Dra. Hanaka que el radio de penetración superaba el 90%. Porcentaje más que suficiente para garantizar que tal alteración de la memoria y la sugestión entre el umbral de la "masa critica" de la multitud. La Dra. Hanaka asintió con la cabeza, y ladró algunas palabras en un manos libres cercano.

Un pequeño avión de apoyo, que llevaba una pancarta detrás en la que se leía: "Exposición de Invierno 2016" y que se encontraba previamente rodeando el estadio durante todo el día, se lanzó sobre el Great American Ballpark, buscando tener una altura lo suficientemente apropiada como para evitar golpear las luces. Una gran columna de humo escarlata salió de la parte trasera del avión. La Parte B estaba siendo liberada. La reacción sería lo suficientemente poderosa como para permitir que el equipo narrativo redactara un engaño plausible a las masas que esperanzadamente oscurecería todos los detalles de lo que la multitud había visto hoy.

Cuando el avión voló por encima, el Agente Allred-Smith ajustó su máscara de gas y apuntó su disparo. La cámara montada al trípode era un instrumento delicado y quisquilloso, y el enlace al satélite había probado ser dificultoso. Se necesitaron de tres modalidades de observación diferentes, incluyendo una forma convertida de la vista de sonar, para conseguir el punto de vista necesario en el que SCP-2272 pudiera ser eliminado. La investigación parecía indicar que el capturar la imagen de SCP-2272 en un formato en el cual sea posible observarlo y a la vez no lo haría inestable si este era coherente con los meméticos complejos. O algo así. El razonamiento sobre todo esto era algo por lo que no le pagaban, así que no le importaba.

La luz indicadora parpadeó de un color verde. Posicionó la cámara en el campo, asegurándose de capturar a todos los jugadores en el lugar, el hombre esperando en el plato, y a ambas bancas, y a todos los sonrientes, número 72 y lanzador diestro, Ellis Canastota. Todas las capturas visuales estaban en conjunto y funcionando. Así que presionó el botón.

En ese momento, la ondulante nube de humo roja descendió sobre él, oscureciendo el campo, los asientos, y todos sus alrededores. Sostuvo la máscara, apretándola contra su cara y asegurándose de que nada del aire a su alrededor se filtrara. El oficial de amnésicos se enojaría si tuvieran que reconstruir su memoria.

Un viento proveniente del norte, soplando desde el Río Ohio y llevándose el humo sobre las gradas del campo derecho, junto a varias bolas de béisbol perdidas antes. La vista comenzó a regresar cuando el humo fue disipado y retirado. El Agente Allred-Smith echó una mirada al campo.

Vacío. Cuatro árbitros atontados se congregaron alrededor del montículo de tierra del lanzador, discutiendo indudablemente sobre el juego en el que participaban antes de que sus mentes fueran temporalmente arrojadas a un sugestionable letargo. Ninguno de los jugadores estaban en el campo, en el territorio de faul, o en las bancas. Ninguna Ellis Canastota era visto.

Una imagen apareció en el visor de la cámara. Allred-Smith miró de cerca. La imagen que él tomó, la imagen que aparentemente neutralizó a este gran fenómeno anómalo, no era del campo de juego del Great American BallPark. En su lugar, se mostraba una foto en blanco y negro de un equipo de 25 hombres formados ordenadamente en filas y con uniformes que fueron reconocidos como de los primeros equipos de los Cincinnati Redlegs. Los 25 hombres antes mencionados tenían exactamente la misma sonrisa que él había reconocido de Ellis Canastota.

A diferencia de una foto de equipo normal, esta foto fue tomada de noche, bajo las estrellas. Nueve lunas se veían en el cielo. Un letrero apoyado en el frente del escuadrón sonriente decía: "El Pasado, el Futuro". Los 25 hombres sostenían sus brazos delante de ellos. Los 25 hombres no poseían manos.

Notas al Pie:

  1. Pedro Borbón fue confirmado fallecido en 2012.

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